30 usos de la piel de naranja (II)

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La semana pasada publicamos la primera parte de los 30 usos de la piel de naranja (I):15 ideas para aprovechar la piel de las naranjas Navelate de la Finca El Molí.

Tal como os prometimos aquí van otras15 nuevas ideas para que aprovechéis también la piel de las naranjas naturalmente después de haberlas disfrutado como desayuno, tentenpié, postre, merienda o simple cena.

Uso de la piel de naranja para el cuerpo

16. Exfoliante corporal: envuelve la piel de naranja en una gasa y, mientras estás en la ducha, frótala contra la piel. Verás cómo tu piel gana luminosidad. También puedes preparar azúcar de piel de naranja: mezcla bien en un recipiente ¾ de taza de azúcar con la ralladura de una naranja y tres cucharadas soperas de aceite de oliva. Guarda la mezcla en un recipiente cerrado y úsalo como exfoliante de piel.

Exfoliante de azucar de naranja

Ralladura de naranja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

17. Aceite natural de baño: extrae el aceite de la piel de la naranja tal como se muestra en este tutorial. Añade unas pocas gotas en tu baño (demasiadas podrían causar irritación ) y tu piel lo agradecerá. El aceite de naranja se conoce por sus propiedades anti-inflamatorias, así como por su capacidad para mejorar el tono y la textura de la piel.

18. Polvos de baño: deja secar bien la piel de media naranja y luego, pícala boca abajo en un mortero hasta que se convierta en un polvo bien fino. El olor es fantástico.

19. Jabón de naranja: esto es un poco más laborioso, pero nuestros amigos de Tutéate y Molí de les Arts  han preparado un excelente tutorial sobre cómo hacer jabón de naranja casero que podéis ver aquí.

Uso de la piel de naranja como medicina natural

20. Reducir la presión arterial diastólica: durante miles de años, la medicina china ha utilizado las pieles de naranjas amargas como medicina natural. En algunos herbolarios sugieren comer pieles de naranja como una forma de reducir la presión arterial de forma natural.

21. Para la depresión y la ansiedad: el aceite extraído de la piel de naranja (tal y como ya hemos indicado en el punto 17) también se puede utilizar para ayudar naturalmente a aliviar la ansiedad y la depresión.

Uso de la piel de naranja… y animalillos

22. Alimentador de pájaros: corta una naranja en dos tal como se muestra en la foto de abajo a la izquierda. Tras comerte la fruta riquísima, con un punzón haz tres pequeños agujeros distribuidos cerca de la sección cortada como puedes ver en la foto de la derecha.

naranja cortada

 naranja con un punzón

 

 

 

 

 

 

 

Pasa por los tres agujeros una cuerda o alambre y cuelga tu cestita de naranja de un árbol. Rellénala de semillas para pájaros y verás que estarán encantados.

comedero de piel de naranja para pájaros

 

23. Repelente de mosquitos: la piel de la naranja fresca frotada contra tu piel desprende un aroma cítrico que repele a los mosquitos.

24. Repelente de babosas: si tienes un pequeño jardín en el que te aparecen babosas, con dejar trozos de piel de naranja por el suelo, problema arreglado y adiós a las babosas.

25. Repelente de hormigas: coloca piel de naranja en las zonas donde hayas detectado hormigas o incluso echa un poco de aceite de piel de naranja y las hormigas buscarán otras alternativas.

26. Repelente de gatitos: si tienes un lindo gatito en casa y no quieres que se meta en sitios donde no debería hacerlo (como en alguna planta etc.) deja piel de naranja cerca o frota la piel en esas zonas y, como nos les gusta el olor, Kitty se alejará de tus petunias.

Uso de la piel de naranja para divertirse

27. Dientes de tonto: si necesitas unos dientes para un disfraz, mira que fácil es hacerse unos dientes con la piel de una naranja tal y como lo ha hecho Catherine Pan aquí. 

28. Barquitos de piel de naranja: corta la naranja por la mitad y una vez te hayas comido la fruta, la puedes utilizar para hacer un pequeño barquito de naranja. ¡A los peques les encantará en la bañera! 

barquito de naranja

29. Diseña tus joyas: tras vaciar totalmente una naranja, puedes cortar la piel con las formas que más te apetezca, dejarlas secar durante tres cuatro días, luego teñirlas de tus colores preferidos y hacer tus propias joyas, tal  como lo podemos ver aquí.

Y finalmente…

30. Compost: en fin, si no te apetece usar la piel de naranja para ninguna de las fantásticas ideas que te hemos dado, te queda la alternativa de hacer compost. Aunque la piel de naranja es ácida mientras está fresca y podría afectar negativamente al Ph del compost, una vez seca sí que la puedes aprovechar siguiendo las explicaciones aquí. 

Bueno…, pues ya hemos completado las 30 ideas y esperamos que te hayan gustado, estaremos encantados de compartir cualquier otra idea que tengas relacionada con las naranjas. ¡¡Cúentanos!!

Ah! y no te olvides de comprar tu caja de naranjas Navelate en SaboraFruta antes de que se te acaben las que tienes!!

Image destacada de la entrada con derechos CC de fdecomite

30 usos de la piel de naranja (I)

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Ahora que todos  disfrutamos de las naranjas Navelate, ¿por qué no nos animamos a reciclar su piel?

Por este motivo, hoy queremos compartir con vosotros, amantes de las naranjas, el artículo de The Sprouting Seed que comenta 30 maneras distintas para aprovechar la piel de la naranja.

Así que, ¡Espera! antes de tirar la piel de la naranja a la basura, guárdala y sigue leyendo que hoy, para empezar, te daremos 15 ideas y, la semana que viene, 15 más…. ¡hasta 30!

Uso de la piel de naranja en la comida

1. Ralladura de naranja: utiliza la ralladura de naranja en las recetas para dar a tus platos un toque picante.

2. Conservar mejor el azúcar moreno: si añades piel de naranja al azúcar moreno, ésta ayuda a extraer la humedad del azúcar y evita que se apelmaze.

3. Prender un fuego: la piel de naranja seca es fantástica para prender un fuego o barbacoa y luego cocinar a la brasa. Le añade un aroma único.

4. Piel de naranja bañada en chocolate: seguro que ya habéis probado alguna que otra receta de piel de naranja bañada en chocolate. ¡Es riquísimo!

Tiras de piel de naranja con chocolate

Imagen de Scott Dexter

5. Piel de naranja confitada: otra opción es cocinar piel de naranja confitada. Y si queréis alguna receta de naranja confitada la podéis encontrar aquí.

6. Aceite de oliva con piel de naranja: añade piel de naranja a tu aceitera quedando el aceite muy aromatizado. Especial para aportar notas frutales a cualquier plato de carnes o repostería. Condimento ideal para cualquier tipo de plato fresco como ensalada y pastas.

7. Té con naranja: te recomendamos secar la piel de naranja y la próxima vez que te tomes un té, añádele unos trocitos. Verás cómo te encanta el sabor y aroma que le añade.

Uso domésticode la piel de naranja

8. Un estropajo natural: ¿sabías que puedes utilizar la piel de naranja como estropajo? La piel de naranja, antes de que se seque, contiene aceites que ayudan a limpiar las superficies grasientas. Aprovéchala para dar frescor a tus sartenes.

9. Desodorante en la cocina: En el cubo de la basura, antes de poner una bolsa limpia, pon una piel de naranja. El cubo siempre olerá mejor.

10. Limpiador de fregadero: si las tuberías de un fregadero huelen, pon un poco de piel de naranja triturada y deja que circule el agua hasta que desaparezca. Un agradable olor cítrico reemplazará al otro.

11. Ambientador natural: si hierves en un cazo piel de naranja con agua, ayudarás a perfumar el aire. Incluso si tienes un hogar, y añades piel de naranja seca como ya hemos comentado, ambientarás tu casa de forma muy agradable.

12. Desodorante en la nevera: corta las naranjas por la mitad y quita la fruta. Llena la media naranja con sal y ponla en la nevera en una tacita. Verás cómo cambia el olor de la nevera.

13. Limpiador cítrico: llena un frasco con pieles de naranja y añade vinagre blanco. La mezcla es un limpiador  de cristales perfecto que deja la casa bien fresca.

limpiador cítrico natural

 

14. Velas de piel de naranja: ¿sabías que es muy sencillo hacer velas con piel de naranja?  sólo necesitas la piel y aceite. En este vídeo verás cómo.

Vela de naranja

 Imagen con derechos CC de Crishna Simmons

15. Limpiador citrico: si quieres fabricar un limpiador de piel natural, pon piel de naranja en una gasa y frótatela contra el cuerpo mientras te duchas. Dara más brillo a tu piel.

Esperamos que te hayan gustado algunas de las ideas que damos. La semana que viene continuaremos con 15 más.  Pero nos encantará si quieres compartir con nosotros cualquier otra idea útil para aprovechar la piel de las naranjas.

Ah! Y no te olvides de comprar naranjas Navelate en nuestra tienda.

 

Image destacada de la entrada con derechos CC de fdecomite

Recuerdos de La Masía

publicado en: La Masía | 1




Le llamábamos el Loco de la Azotea. Todavía ahora, cuando pienso en él, vienen a mi cabeza las historias de miedo, los cuentos de fantasmas y los relatos de príncipes exóticos que nos contaba. Él hacía las delicias de mi niñez. Nos llevaba a horcajadas sobre sus hombros -a mis hermanos y a mí- y a sus espaldas podíamos recorrer cincuenta leguas o más. Más altos, más lejos.

Nunca supe por qué vivía allí. Atrapado, encerrado entre montañas de libros esparcidos por el suelo. Libros… los había por todas partes. Apilados junto a la mecedora. En las estanterías que recorrían las paredes. En la mesa. Cerca de la cama. Los montones eran interminables, y siempre estaba adquiriendo nuevos ejemplares. En cambio, los libros viejos estaban bien ordenados. El tiempo y la humedad habían hecho estragos en algunos de ellos, encogiendo las páginas de color marrón. Y hasta recuerdo que los roedores habían mordisqueado los bordes de algunos.  Al abrirlos olían a humedad, un olor dulzón y penetrante, el olor del Loco.

Cuando compró la Masía y la finca por una ganga, el terreno había dejado de ser productivo y todos intentaron que desistiera.

– Nunca serás capaz de levantarla… Campredó está muy lejos y encima…

Sí, la cojera era el arma que todos esgrimían cuando querían echar sus sueños por la borda, pero la azotea fue lo que le conquistó. Las ventanas se abrían directamente al campo, a las hileras de naranjos y mandarinos, al bosque de pinos y a la enorme higuera que crecía al fondo del jardín. El Loco de la Azotea era un personaje curioso. Rara vez abandonaba su biblioteca, prefería estar allí encerrado, entre sus libros. Por las mañanas al salir de casa y cuando volvíamos del colegio,  corríamos a verle. Él aguardaba sentado en el diván, con la mirada desplazándose con avidez sobre las letras. No le angustiaba el tiempo, era capaz de perder horas y horas, dejar que volaran, solo por poder terminar algunas páginas más, por alcanzar un punto estable del hilo histórico.

A veces, cerraba el libro de golpe. Tal vez las palabras eran demasiado duras, o las situaciones muy reales, o los sentimientos demasiado vívidos.

Parte de mi infancia transcurrió allí arriba. Los días lluviosos sentada en la silla junto a la chimenea, o en el suelo frío pelando mandarinas mientras él nos leía una y otra vez el libro que le habíamos pedido. A veces, se detenía en medio de la lectura y cerraba los ojos. Nosotros, todavía pequeños, reíamos por lo bajo de su frente surcada de arrugas y nos dábamos codazos pensando que se había quedado dormido. Pero no dormía.  No le bastaba con ver las letras, había que imaginar. Los personajes eran reales, con su carne de papel y el alma de tinta. Como también eran reales las emociones que suscitaban, los retos que enfrentaban. Y por eso, cuando volvía a abrir los ojos alguna vez los tenía llorosos. Eso nos hacía enmudecer. Luego aprendimos a leer. No recuerdo muy bien cuándo fue, si me costó mucho o fui rápida. Con mis hermanos hacíamos juegos con las sílabas, dando lugar a palabras malsonantes, lo que nos hacía mondarnos de la risa y molestar la paciente lectura del Loco.

Hace poco regresé a la azotea. Era una tarde de principios de otoño, y el sol inundaba de luz la estancia. En el centro de la chimenea había un montoncillo de piñas y pinaza, esperando a ser prendidos. Alguien había estado allí recientemente. La prueba eran una manta y dos libros abiertos junto a unos huesos de melocotón. La combinación libros y comida no me gusta, así que al agacharme para recogerlos reparé en la pequeña libreta. La abrí por curiosidad. Con una letra alargada y suelta había títulos de libros,  nombres de autores y algún que otro verso reconocible. Me llamó la atención una palabra que el dueño había rodeado con fuerza: azotea. Y a continuación, algo semejante a una definición: arriba, más cerca del cielo y de la luz.

De insectos y naranjas

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No sólo de naranjas vive el hombre. Pero hay quien sí lo hace.

Os presentamos a leptynia hispanica, comúnmente conocida como insecto palo. Este curioso animalito es un maestro del camuflaje. Por su aspecto físico, suelen confundirse con la vegetación que habitan y de la que se alimentan. Por su movimiento,  el espectador fácilmente lo toma por una fina ramita mecida por el viento. Así que si durante una excursión al campo, o en una visita a un campo de naranjos, tenéis la suerte de encontrar uno, os podéis considerar  afortunados y exigir que os feliciten por vuestra visión aguda. O al oculista.

Además, aparte del insecto palo, están también el insecto hoja y los llamados insectos corteza. De hecho, hay más de 2000 especies de fásmidos. Eso sí, el ejemplar de la fotografía, que sabe de las bonanzas del clima y de la dieta mediterránea, es hispánico, como indica su nombre. Y es un buen vividor, pues lo encontramos de camino a La Masía, donde tenía previsto pasar una temporada, disfrutando de estos días templados de septiembre.

Disfrutando durante el día, pues por las noches es cuando desarrolla su actividad y se alimenta o copula.

Por cierto, ¿sabíais que por cada ejemplar de macho hay aproximadamente 100 hembras? Sí, lo dicho, se trata de un insecto feminista. Y por eso, para la reproducción de la especie no es necesaria la intervención del macho, aunque se contemplan las dos posibilidades: la partenogénesis y la reproducción normal.

Y si, tras leer esta entrada estás pensando en adoptar uno de estos insectos, te recomendamos alimentarle con hojas de naranjo, ¡pero frescas! Pues son exigentes y no se conforman con cualquier cosa.

Verano Azul

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Campredó. Treinta grados. Naranjos bajo el cielo intenso de mediados de agosto. La brisa marina, que sopla con fuerza desde hace días, agita las hojas oscuras de los árboles. La tierra, húmeda en las zonas de riego y seca en las esquinas, espera con ansias la clemencia del tiempo propio del otoño. Aún no hay naranjas, no es la época. Es verano, verano azul.

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