Piel de Naranja

30 usos de la piel de naranja (I)

publicado en: Curiosidades | 2

Ahora que todos  disfrutamos de las naranjas Navelate, ¿por qué no nos animamos a reciclar su piel?

Por este motivo, hoy queremos compartir con vosotros, amantes de las naranjas, el artículo de The Sprouting Seed que comenta 30 maneras distintas para aprovechar la piel de la naranja.

Así que, ¡Espera! antes de tirar la piel de la naranja a la basura, guárdala y sigue leyendo que hoy, para empezar, te daremos 15 ideas y, la semana que viene, 15 más…. ¡hasta 30!

Uso de la piel de naranja en la comida

1. Ralladura de naranja: utiliza la ralladura de naranja en las recetas para dar a tus platos un toque picante.

2. Conservar mejor el azúcar moreno: si añades piel de naranja al azúcar moreno, ésta ayuda a extraer la humedad del azúcar y evita que se apelmaze.

3. Prender un fuego: la piel de naranja seca es fantástica para prender un fuego o barbacoa y luego cocinar a la brasa. Le añade un aroma único.

4. Piel de naranja bañada en chocolate: seguro que ya habéis probado alguna que otra receta de piel de naranja bañada en chocolate. ¡Es riquísimo!

Tiras de piel de naranja con chocolate

Imagen de Scott Dexter

5. Piel de naranja confitada: otra opción es cocinar piel de naranja confitada. Y si queréis alguna receta de naranja confitada la podéis encontrar aquí.

6. Aceite de oliva con piel de naranja: añade piel de naranja a tu aceitera quedando el aceite muy aromatizado. Especial para aportar notas frutales a cualquier plato de carnes o repostería. Condimento ideal para cualquier tipo de plato fresco como ensalada y pastas.

7. Té con naranja: te recomendamos secar la piel de naranja y la próxima vez que te tomes un té, añádele unos trocitos. Verás cómo te encanta el sabor y aroma que le añade.

Uso domésticode la piel de naranja

8. Un estropajo natural: ¿sabías que puedes utilizar la piel de naranja como estropajo? La piel de naranja, antes de que se seque, contiene aceites que ayudan a limpiar las superficies grasientas. Aprovéchala para dar frescor a tus sartenes.

9. Desodorante en la cocina: En el cubo de la basura, antes de poner una bolsa limpia, pon una piel de naranja. El cubo siempre olerá mejor.

10. Limpiador de fregadero: si las tuberías de un fregadero huelen, pon un poco de piel de naranja triturada y deja que circule el agua hasta que desaparezca. Un agradable olor cítrico reemplazará al otro.

11. Ambientador natural: si hierves en un cazo piel de naranja con agua, ayudarás a perfumar el aire. Incluso si tienes un hogar, y añades piel de naranja seca como ya hemos comentado, ambientarás tu casa de forma muy agradable.

12. Desodorante en la nevera: corta las naranjas por la mitad y quita la fruta. Llena la media naranja con sal y ponla en la nevera en una tacita. Verás cómo cambia el olor de la nevera.

13. Limpiador cítrico: llena un frasco con pieles de naranja y añade vinagre blanco. La mezcla es un limpiador  de cristales perfecto que deja la casa bien fresca.

limpiador cítrico natural

 

14. Velas de piel de naranja: ¿sabías que es muy sencillo hacer velas con piel de naranja?  sólo necesitas la piel y aceite. En este vídeo verás cómo.

Vela de naranja

 Imagen con derechos CC de Crishna Simmons

15. Limpiador citrico: si quieres fabricar un limpiador de piel natural, pon piel de naranja en una gasa y frótatela contra el cuerpo mientras te duchas. Dara más brillo a tu piel.

Esperamos que te hayan gustado algunas de las ideas que damos. La semana que viene continuaremos con 15 más.  Pero nos encantará si quieres compartir con nosotros cualquier otra idea útil para aprovechar la piel de las naranjas.

Ah! Y no te olvides de comprar naranjas Navelate en nuestra tienda.

 

Image destacada de la entrada con derechos CC de fdecomite

De insectos y naranjas

publicado en: Fauna, La Masía | 2

No sólo de naranjas vive el hombre. Pero hay quien sí lo hace.

Os presentamos a leptynia hispanica, comúnmente conocida como insecto palo. Este curioso animalito es un maestro del camuflaje. Por su aspecto físico, suelen confundirse con la vegetación que habitan y de la que se alimentan. Por su movimiento,  el espectador fácilmente lo toma por una fina ramita mecida por el viento. Así que si durante una excursión al campo, o en una visita a un campo de naranjos, tenéis la suerte de encontrar uno, os podéis considerar  afortunados y exigir que os feliciten por vuestra visión aguda. O al oculista.

Además, aparte del insecto palo, están también el insecto hoja y los llamados insectos corteza. De hecho, hay más de 2000 especies de fásmidos. Eso sí, el ejemplar de la fotografía, que sabe de las bonanzas del clima y de la dieta mediterránea, es hispánico, como indica su nombre. Y es un buen vividor, pues lo encontramos de camino a La Masía, donde tenía previsto pasar una temporada, disfrutando de estos días templados de septiembre.

Disfrutando durante el día, pues por las noches es cuando desarrolla su actividad y se alimenta o copula.

Por cierto, ¿sabíais que por cada ejemplar de macho hay aproximadamente 100 hembras? Sí, lo dicho, se trata de un insecto feminista. Y por eso, para la reproducción de la especie no es necesaria la intervención del macho, aunque se contemplan las dos posibilidades: la partenogénesis y la reproducción normal.

Y si, tras leer esta entrada estás pensando en adoptar uno de estos insectos, te recomendamos alimentarle con hojas de naranjo, ¡pero frescas! Pues son exigentes y no se conforman con cualquier cosa.

Campos de naranjas debajo la masia

Verano Azul

publicado en: Paisaje | 2

Campredó. Treinta grados. Naranjos bajo el cielo intenso de mediados de agosto. La brisa marina, que sopla con fuerza desde hace días, agita las hojas oscuras de los árboles. La tierra, húmeda en las zonas de riego y seca en las esquinas, espera con ansias la clemencia del tiempo propio del otoño. Aún no hay naranjas, no es la época. Es verano, verano azul.

Jabones de naranja

Jabón Artesanal I

publicado en: Otros | 3

Minicurso práctico. Jabón básico y jabón de naranja para la piel.

¿Os acordáis que, en 30 usos de la piel de naranja II ya os comentamos que la naranja se puede utilizar para hacer jabón? Esta semana publicamos la primera parte de un minicurso básico que nos ha preparado Ia de cómo realizar un jabón artesanal de forma sencilla y práctica. ¡Seguro que os encantará!

Hace un tiempo realicé un vídeo enseñando cómo hacer jabón de naranja para el blog Tutéate dedicado a las manualidades.

Imagen de plato con jabón artesanal

Después de subir el vídeo algunos internautas empezaron a plantear sus dudas. Las preguntas más frecuentes es si al utilizar la sosa cáustica se puede dañar la piel, si se puede sustituir el aceite de oliva por otro aceite… Otros comentarios: El jabón no huele a naranja sólo a jabón…

Espero que este post pueda despejar el máximo de dudas que plantearon los seguidores y que sirva para entender mejor el proceso químico que se produce cuando hacemos jabón, qué podemos hacer para que sea más aromático…

Hay 3 componentes básicos que son imprescindibles para realizar jabón artesanal.

Componentes básicos del jabón:

Aceite (o grasas vegetales o animales) + Agua destilada + Hidróxido sódico (sosa cáustica)

Sin alguno de estos 3 componentes falta no podríamos realizar jabón. La reacción química que produce la mezcla de estos 3 ingredientes se llama SAPONIFICACIÓN.

El resultado de la saponificación es el jabón. Hay que aclarar aquí una duda muy frecuente entre los internautas que vieron el vídeo. Muchos preguntan si este jabón no estropea la piel al contener sosa cáustica. NO, no… quiero aclarar que el jabón ya no contiene sosa cáustica porque ha reaccionado con el aceite y el agua y el resultado del proceso es jabón con glicerina ya no tenemos aceite, ni agua, ni sosa… el nuevo producto es jabón.

 

La receta básica de la que partimos es:

 

1020 g de aceite de oliva + 136 g de sosa cáustica + 340 g de agua destilada = 1 kg de jabón

 

Antes de ver qué podemos modificar en la receta vamos a ver el vídeo tutorial del Jabón de Naranja que realicé para el blog de manualidades Tutéate. que podemos modificar fácilmente de la receta básica o de la receta del jabón de Naranja y que ingredientes son más complicados para sustituir.

 

 

 

¿Qué podemos modificar de la receta básica?

El agua. En nuestro caso el agua la hemos sustituido por una infusión de naranja. Vosotros podéis sustituir el agua por cualquier infusión que os guste: lavanda, romero, pino, caléndula…. a vuestro gusto.

Tenéis que pensar que sustituir el agua destilada por una infusión añadirá propiedades al jabón pero nunca el olor. El aroma se consigue añadiendo aceites esenciales aromáticas que más adelante contaré.

El aceite de oliva. Aquí viene el problema más importante, si queréis cambiar el aceite de oliva por otro aceite o grasa estas proporciones que doy no os van a servir. La receta básica que damos aquí sólo es para aceite de oliva.

Cada aceite tiene sus propiedades y cualidades pero a la vez diferente composición química. Los aceites o grasas cuando reaccionan con la sosa cáustica se convierten en jabón pero cada aceite, grasa o manteca necesita para reaccionar una cantidad diferente de sosa cáustica para convertirse en jabón.

Este apartado lo vamos a explicar mejor en el minicurso Jabón Artesanal II. Por ahora no vamos a remplazar el aceite de oliva y sólo vamos a cambiar el agua por infusiones que nos gusten.

El olor, el aroma, la fragancia…

Cuando realizamos jabón podemos añadir a nuestra receta infusiones hierbas aromáticas como lavanda, romero, menta, infusiones de pétalos, de pieles de frutas… de esta manera daremos a nuestros jabones propiedades, texturas y colores diferentes…

Cuando fabricamos jabón huele a limpio pero si le queremos añadir una aroma tendremos que añadir aceites esenciales o fragancias. Podemos encontrar en el mercado aceites esenciales de romero, lavanda, rosas, lemongrass… El aceite esencial que utilizamos tiene que ser para jabones o cosmética para que no dañar la piel.

A la receta básica que tenemos le vamos añadir 15 o 20 mg de aceite de naranja antes de que aparezca la traza cuando estamos mezclando. Será el último ingrediente que vamos a mezclar en la receta antes de ponerlo en el molde.

Vosotros podéis añadir los aceites esenciales que más os guste o mezclar 2 aromas que os guste. Por ejemplo si habéis hecho un jabón con una infusión de romero podéis añadir aceite 10 mg de aceite esencial de romero y 10 mg de aceite esencial de lavanda…

Algunos seguidores me comentaron que realizaron el jabón de naranja pero luego sólo olía a jabón limpio. Bueno, la cuestión es que en ese momento no tenía aceite esencial de naranja pero el único truco que hay para que tenga un aroma más profundo a naranja es añadiendo su aceite esencial.

En el minicurso Jabón Artesanal II explicaré de una manera básica como cambiar de la receta básica los aceites teniendo a la vez que cambiar el porcentaje de cantidades.

Espero que os animéis a realizar vuestro jabón que os saldrán entre 10 o 12 pastillas.

¡Y, sobretodo, esta semana no os olvidéis de comprar Naranjas Navelate que están riquísimas!

Recuerdos de La Masía

publicado en: La Masía | 2




Le llamábamos el Loco de la Azotea. Todavía ahora, cuando pienso en él, vienen a mi cabeza las historias de miedo, los cuentos de fantasmas y los relatos de príncipes exóticos que nos contaba. Él hacía las delicias de mi niñez. Nos llevaba a horcajadas sobre sus hombros -a mis hermanos y a mí- y a sus espaldas podíamos recorrer cincuenta leguas o más. Más altos, más lejos.

Nunca supe por qué vivía allí. Atrapado, encerrado entre montañas de libros esparcidos por el suelo. Libros… los había por todas partes. Apilados junto a la mecedora. En las estanterías que recorrían las paredes. En la mesa. Cerca de la cama. Los montones eran interminables, y siempre estaba adquiriendo nuevos ejemplares. En cambio, los libros viejos estaban bien ordenados. El tiempo y la humedad habían hecho estragos en algunos de ellos, encogiendo las páginas de color marrón. Y hasta recuerdo que los roedores habían mordisqueado los bordes de algunos.  Al abrirlos olían a humedad, un olor dulzón y penetrante, el olor del Loco.

Cuando compró la Masía y la finca por una ganga, el terreno había dejado de ser productivo y todos intentaron que desistiera.

– Nunca serás capaz de levantarla… Campredó está muy lejos y encima…

Sí, la cojera era el arma que todos esgrimían cuando querían echar sus sueños por la borda, pero la azotea fue lo que le conquistó. Las ventanas se abrían directamente al campo, a las hileras de naranjos y mandarinos, al bosque de pinos y a la enorme higuera que crecía al fondo del jardín. El Loco de la Azotea era un personaje curioso. Rara vez abandonaba su biblioteca, prefería estar allí encerrado, entre sus libros. Por las mañanas al salir de casa y cuando volvíamos del colegio,  corríamos a verle. Él aguardaba sentado en el diván, con la mirada desplazándose con avidez sobre las letras. No le angustiaba el tiempo, era capaz de perder horas y horas, dejar que volaran, solo por poder terminar algunas páginas más, por alcanzar un punto estable del hilo histórico.

A veces, cerraba el libro de golpe. Tal vez las palabras eran demasiado duras, o las situaciones muy reales, o los sentimientos demasiado vívidos.

Parte de mi infancia transcurrió allí arriba. Los días lluviosos sentada en la silla junto a la chimenea, o en el suelo frío pelando mandarinas mientras él nos leía una y otra vez el libro que le habíamos pedido. A veces, se detenía en medio de la lectura y cerraba los ojos. Nosotros, todavía pequeños, reíamos por lo bajo de su frente surcada de arrugas y nos dábamos codazos pensando que se había quedado dormido. Pero no dormía.  No le bastaba con ver las letras, había que imaginar. Los personajes eran reales, con su carne de papel y el alma de tinta. Como también eran reales las emociones que suscitaban, los retos que enfrentaban. Y por eso, cuando volvía a abrir los ojos alguna vez los tenía llorosos. Eso nos hacía enmudecer. Luego aprendimos a leer. No recuerdo muy bien cuándo fue, si me costó mucho o fui rápida. Con mis hermanos hacíamos juegos con las sílabas, dando lugar a palabras malsonantes, lo que nos hacía mondarnos de la risa y molestar la paciente lectura del Loco.

Hace poco regresé a la azotea. Era una tarde de principios de otoño, y el sol inundaba de luz la estancia. En el centro de la chimenea había un montoncillo de piñas y pinaza, esperando a ser prendidos. Alguien había estado allí recientemente. La prueba eran una manta y dos libros abiertos junto a unos huesos de melocotón. La combinación libros y comida no me gusta, así que al agacharme para recogerlos reparé en la pequeña libreta. La abrí por curiosidad. Con una letra alargada y suelta había títulos de libros,  nombres de autores y algún que otro verso reconocible. Me llamó la atención una palabra que el dueño había rodeado con fuerza: azotea. Y a continuación, algo semejante a una definición: arriba, más cerca del cielo y de la luz.